Martes, 20.10.2009 | 20:45h
Christina Rosenvinge deslumbra al público en un fin de gira redondo
A liar to love
La cantante madrileña llega de nuevo a Barcelona dispuesta a dar lo que un fin de gira merece. Además de centrarse en su último álbum, "Tu labio superior", y repasar algunos de sus temas más míticos, Rosenvinge regala confidencias, temas inéditos y nuevas composiciones.

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Que Christina Rosenvinge es toda una eminencia en el panorama musical español nadie puede negarlo. Que sus directos son unos de los más consolidados, tampoco. Y que los años le sientan como a nadie es algo que cualquiera podría comprobar.
Poco queda ya de aquella niña raquítica que se presentaba al mundo con la mítica frase “Hago chas y aparezco a tu lado, junto a su compañero Álex. Del pop más “ñoño” pasaría después al punk imperante en la época, con otras formaciones como “Christina y los subterráneos”. Un largo camino para llegar a convertirse en lo que hoy es: una de las mejores compositoras del país. Sin la mejor voz, pero con un talento musical único y, lo que es más importante, con la personalidad más peculiar del momento.
Y así, con este currículum y una banda de fans fieles alrededor de todo el mundo, llegaba de nuevo a Barcelona este sábado, en el tercer concierto en la ciudad condal en esta gira de promoción de su último trabajo “Tú labio superior”, un álbum que vuelve a la esencia más pop de la cantante. Tal vez algunos considerarán que el nivel de complejidad de sus temas ha disminuido. Nada más lejos de la realidad, y es que es aquí donde reside su magia: sólo ella, después de experimentar como lo ha hecho durante todos estos años, podía permitirse un disco como éste, tan sencillo pero a la vez tan redondo.
Tal vez por eso la Sala Apolo volvía a llenarse de fans deseosos de gozar de su música, de la de ella y de la de un Charlie Bautista más brillante que nunca, que además de la guitarra se atrevió con la travesera, el violín y el piano, dejándonos a todos completamente anonadados. Con él, un batería y la nueva incorporación de la violoncelista, el sonido de Rosenvinge era lo mejor que una servidora ha disfrutado hasta el momento. Como era de esperar, un concierto íntimo donde el público goza de la música desde la silla, dejándose llevar con cada acorde.
Y por sí un repaso a sus grandes éxitos (mención especial a temas como « Tok tok », « A liar to love » o “Muertos o algo mejor”) o el sonido potente del último álbum (“Alta tensión”, “Eclipse”) fuesen insuficientes, aún nos regala temas poco repasados en sus conciertos (“No lloro por ti”), canciones inéditas (“Canción secreta”), nuevas composiciones e historias para no dormir que pasan por la revolución que causó el incendio del Windsor, su manía por poner los dedos en los enchufes y viejas adicciones a la cocaína. Y todo ello aguantando el tipo mientras alguien en público le confiesa su amor incondicional y no deja de gritarle “¡Hechicera!”. Hechicera. Eso es que lo que, de nuevo, nos ha demostrado que es.