El presidente valenciano Francisco Camps no puede dejar de prepararse para meterse en el papel de mafioso napolitano por si algún día Francis Ford Coppola lo llama para la cuarta entrega de 'The Godfather'.
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Después de haber pasado diecinueve años de la última secuela de ‘The [Godfather]' los rumores apuntan a que Francis Ford Coppola quiere rodar una cuarta entrega. Después de una tercera parte mucho desvirtuada, el director norteamericano vuelo redimirse con un colofón fílmico que deje pequeña la trilogía. Evidentemente, por hacerlo necesita alguien que suceda los Marlon Brando, Robert de Niro i Al Pacino. El busca de candidatos está, pues, servida.
Uno de los nombres que suena con más fuerza, y que contaría con el beneplácito de Coppola es el de Paco Camps. El presidente valenciano reúne las características necesarias por el papel. Propietario de un físico sureño, grandísimas dotes por la actuación y una agradable propensión a ejercer de estrella (hecho que encaja a la perfección con la idiosincrasia “hollywoodiana”). La tensión para poder conseguir el papel es palpable arreo y los candidatos parece que no dejan de prepararse por un posible casting. Así, en Paco Camps nos regala episodios de los suyos peculiares entrenamientos cada dos días, para poder ponerse en la piel de un miembro de la ‘cosa nuestra'. La semana pasada, inspirándose claramente en el método Al Pacino, puso toda su capacidad de actor ante las Cortes valencianas. Adoptando un tono melodramático va dirigirse a los compañeros diputados y va poner en marcha un discurso digno de un premio a Sundance. Y es que [en] Paco dijo a los del PSOE que les gustaría entrar en su casa de noche, ponerle una manta a la ninguna y cerrarlo al portaequipajes del coche. Y que, a el día siguiente, apareciese [bocaterrós] en alguna cuneta. En acabado se dirigió tranquilo, de nueve, a su escaño, como el quién sale victorioso de un encuentro con el señor Roca.
Un golpe adoptado el tono dramático, también practicó el toque de glaumor casposo y rural del provinciano que amasa mucho dinero. “Ni corto, ni perezoso” se fue al Circuito de Cheste a conducir uno Ferrari descapotable, junto la ‘pulpo star' Rita Barberà, mientras dejaba de ir a la convención que el PP celebraba en Barcelona. Eso es dedicación y meterse al papel, nada más. Ya, finalmente, sólo le faltaba practicar el estilo rudo y relleno de hormonas del homínido típico del sur de Italia. Así, ayer mismo aprovechó que, mientras se dirigía a su coche oficial, un joven va abuchearlo y el tachó de corrupto. Paco, incansable en su tarea de ponerse al papel, el increpó y el siguió unos metros todo pidiéndole explicaciones y que fuese a darlas a su lado. Cerca de su cara, por entendernos. Se desconoce si este chico se ha levadura esta mañana con un ninguno de caballo entre las sábanas.
Bien, desde aquí deseo suerte al presidente valenciano. Relamente se está preparando, y el genio Coppola no lo tendría que pasar por alto. Como tampoco tendría que desmerecer los esfuerzos de Fèlix Millet para sustituir Robert Duvall al papel del consejero Tom Hagen, o la brillante preparación de Macià Alavedra preparándose por sí el gritan para hacer de Fredo Corleone.
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